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El agua, el nuevo factor crítico del nearshoring — un reto que Baja California no puede ignorar

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    Redacción El Empresarial Regional
  • 2 jul
  • 2 min de lectura

El Empresarial Regional | 2 de julio de 2026


Durante años, la conversación sobre la competitividad industrial de la frontera giró en torno a la ubicación, la mano de obra y la conectividad. Hoy, un nuevo factor se abre paso con fuerza en las decisiones de inversión: la disponibilidad de agua. Y para una región con estrés hídrico como Baja California, ignorarlo no es una opción.


La señal más reciente viene del sector inmobiliario industrial. La desarrolladora FINSA, una de las mayores operadoras de parques industriales del país, puso en marcha en su parque de Santa Catarina, Nuevo León, un sistema de tratamiento avanzado de agua con una inversión superior a los 30 millones de pesos. El modelo, que emplea tecnologías de ultrafiltración y ósmosis inversa, permite recuperar cerca de 520 metros cúbicos de agua al día y reducir hasta en 80% las descargas y la huella hídrica del parque, con el objetivo de largo plazo de alcanzar un esquema de “descarga cero”.


Aunque el proyecto se ubica en el norte del país, su lógica es plenamente aplicable a Baja California. Como lo expresó Sergio Argüelles, director general de FINSA, la disponibilidad de agua dejó de ser un tema ambiental para convertirse en un factor crítico de competitividad: sin asegurar el recurso, no hay condiciones para sostener el crecimiento industrial en el largo plazo. En regiones con escasez, este tipo de soluciones dejará de ser opcional para volverse parte del diseño base de la infraestructura industrial.


El mensaje resuena con especial fuerza en la frontera. Baja California vive de cara a dos realidades hídricas complejas: la presión sobre el suministro en el Valle de Mexicali, donde el calor extremo y la demanda agrícola e industrial compiten por el recurso, y la crisis de aguas residuales del Río Tijuana, que ha requerido inversiones conjuntas de México y Estados Unidos que superan los 800 millones de dólares, más los 46 millones adicionales anunciados recientemente por el gobierno de California.


No por casualidad, los organismos empresariales de la región ya colocaron el tema en el centro de la agenda. DEITAC, a través de su presidenta Adriana Eguía Alaniz, ha advertido que garantizar el abastecimiento de agua se ha vuelto una prioridad para mantener la competitividad industrial de Baja California y su capacidad de atraer nuevas inversiones. En un contexto donde el nearshoring promete traer nuevas plantas y cadenas de proveeduría a la frontera, el agua se perfila como uno de los principales cuellos de botella para capitalizar esa oportunidad.


Para el empresario de la región, la lección es clara: la infraestructura hídrica dejó de ser un asunto exclusivamente ambiental para convertirse en una ventaja competitiva concreta. Los parques industriales y las empresas que inviertan en reutilización de agua, sistemas de tratamiento y esquemas de eficiencia hídrica no solo reducirán costos y riesgos regulatorios, sino que se posicionarán mejor para atraer y retener a las empresas transnacionales que hoy evalúan dónde instalarse. En la nueva economía del nearshoring, quien asegure el agua asegura el futuro.


Fuentes: FINSA · DEITAC · Gobierno de Baja California — con información de contexto regional


 
 
 

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